Una de mis tareas pendientes durante años era internarme en La Pedriza. Aunque parezca mentira, dada la popularidad de esta conocida zona montañosa de la Comunidad de Madrid, Parque Nacional, siempre había pasado por ella de manera tangencial, por la zona de Cantocochino, procedente de Mataelpino o Becerril.

Tengo que reconocer que me arrepiento de no haber sentido esta curiosidad antes. Quizás por cierta pereza al ser una zona bastante masificada. No en vano, es un auténtico paraíso para los escaladores y también para el esparcimiento familiar.

Han sido dos incursiones que han partido, en origen y, como todas las que emprendo, desde el Castillo de Puñonrostro, en Torrejón de Velasco. Trasladándome en mi furgoneta hasta una edificación similar, aunque más imponente y en mejor estado de conservación. El Castillo de los Mendoza, en Manzanares el Real, lugar de visita obligada.

Ambas rutas partieron del aparcamiento junto a la gasolinera que hay frente al castillo. En la primera, pagando la novatada, me perdí por las calles de la población y acabé saliendo a La Pedriza por la zona más próxima al Castillete, lo que aproveché para subir hasta allí y disfrutar de una panorámica impresionante. 

Posteriormente, tomé la Senda Maeso y hice parte de la subida, desviándome luego hacia el camping. Poco después inicié la subida a la Pradera del Yelmo y, desde allí, retorné al punto de partida por la senda mencionada anteriormente. Toda la ruta se puede hacer en modo senderista, de hecho, te encuentras en el recorrido a cantidad de familias con niños. Con la salvedad de la zona del Castillete, donde hay que tener algo más de precaución. Y en la zona del camping no es fácil seguir el sendero y ascender hasta la senda que lo bordea hasta encontrar el arroyo de la Majadilla, de hecho yo tuve bastante problema y perdí algo de tiempo hasta que di con ella.

Para la segunda ruta, y ya con una idea más exacta de lo que quería hacer, tomo directamente la Senda Maeso, asciendo desde allí a la Pradera del Yelmo. Y, seguidamente, hasta el Pico del Yelmo. La subida de la pradera al pico entraña ya algo más de dificultad, es durilla y más difícil de seguir. La ascensión al pico hay que hacerla con precaución y no es nada recomendable para gente que no tenga cierta soltura en montaña. El Pico del Yelmo es una mole imponente, auténtico reto para los escaladores, que son los auténticos “dominadores” del lugar. Desde allí vuelvo a bajar a la pradera y desde ésta me encamino hacia el área recreativa de Cantocochino. Lugar precioso por el que transcurre Arroyo de la Majadilla. Es un entorno espectacular. Sigo el arroyo hasta el Camping y, otra vez con cierta dificultad, lo rodeo por la parte de la montaña y voy al encuentro de la Senda Maeso, retornando al castillo desde allí.

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