Amanece en Torrejón de Velasco y el cuerpo me pide disfrutar de una buena cantidad de kilómetros corriendo por su término municipal. Vivir en un lugar plagado de historia y rodeado de naturaleza, como éste, tiene muchas ventajas.

Salgo de casa y paso corriendo junto al castillo de Puñonrostro que, una vez más, observa mudo el desarrollo de la vida diaria en el pueblo. Un pueblo de origen milenario, no en vano, se estima que su fundación podría deberse al asentamiento de un destacamento romano, procedente  de la guarnición de Getafe. Posteriormente fue poblado por los visigodos y, ya en la edad media, señorío del condado de Puñonrostro. El castillo data del siglo XV (aunque hay fuentes que hablan de finales del s. XIV). Pero ya tendré ocasión de extenderme más con estos temas.

Salgo del pueblo por el camino de Seseña, dirección hacia la fuente de la Teja y la ermita de San Isidro labrador, que se yergue junto a la mencionada fuente. Pero doy un rodeo para acumular más km. Al llegar al puente que hay sobre las vías, giro por el camino que sale a su derecha y cojo dirección a Yeles, pero sólo hasta el siguiente puente sobre las vías, por el que las cruzo y regreso de nuevo al camino por el que salí de Torrejón de Velasco, para llegar hasta la fuente y la ermita. Allí ya llevo 9 km en el zurrón (si se va derecho sin ningún rodeo están a 5 km del pueblo). La fuente data de 1.898, el año en que España perdió sus últimas colonias de ultramar.

Me encuentro en un cruce de caminos muy utilizado por senderistas, ciclistas y runners, tanto de asfalto como de montaña, ya que se puede llegar allí desde Torrejón de Velasco, Parla, Valdemoro, Yeles, Esquívias o Seseña. Tiene merendero y suele ser el lugar de parada de la mayoría de ellos. Por cierto, cuenta con papeleras y cubos de basura, por favor, haced uso de ellos.

Yo cojo el camino que sale justo de frente, junto a la ermita, el que sube hacia el Monte de los Bomberos de Castilla (o Monte de Bomberos de Castilla), que, dicho sea de paso, no debe su nombre al insigne Cuerpo de Bomberos, ya que esta toponimia ya existía en la Edad Media, aunque no queda muy claro que es lo que denominaba tal término.

Ya casi arriba del camino, a nuestra derecha sale el que se interna en el citado monte. Hay 2 casi paralelos, uno más exterior y otro interior, además de varias sendas que los comunican o que se internan en el monte por otros recorridos. Yo cogí el interior y volví por el exterior, desde el que se divisa una amplia porción de territorio, tanto madrileño como toledano.  Rodaje muy divertido con continuas subidas y bajadas.

Una vez retorné al camino desde el que inicié el recorrido por el monte, subí una rampa que quedaba hasta coronarlo y, desde allí, me dirigí al Cerro de los Batallones, donde se encuentra el mayor yacimiento paleontológico de la Comunidad de Madrid, con fósiles de hace 9.000.000 de años. Disfrutando por los caminos y sendas de la zona.

Finalmente vuelta a Torrejón de Velasco, yendo hasta una cuesta de hormigón que se conoce en la zona como El Muro y, desde allí hacer la bajada hasta la carretera 404, cruzando y subiendo el puente que hay junto a una perrera, para volver a salir a la misma carretera, pero esta vez muy cerca del radar que hay junto a la gasolinera GALP, aunque ambos quedan fuera de nuestra vista por una cerrada curva que los oculta (y yo no llego hasta allí, puesto que habría que hacer un tramo de carretera). Ese radar provoca que los vehículos no vayan a gran velocidad en ese tramo. Cruzo y continúo por el camino que traía, subiendo una cuesta de unos 500 m. que da acceso a Torrejón de Velasco por su polígono industrial.

En total 40 km exactos, con casi 700 m. positivos y 3 horas 55 minutos de marcha. Recorrido bastante fácil y apto para bicicletas y senderistas, que quieran pasar el día dando una amplia vuelta por el término municipal de Torrejón de Velasco y sus múltiples puntos de interés. Una vez acabado el recorrido, se pueden reponer fuerzas en los bares y mesones del pueblo. Ya sea en la preciosa plaza o perdiéndose por las calles de trazado irregular que lo componen.

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