El edén de los espeleólogos, sin duda. Además de ser una comunidad autónoma plagada de historia (desde nuestros orígenes prehistóricos). Entorno natural maravilloso. Hay mil lugares que nos vienen a la mente (Cuevas de Altamira o El Soplao, ambas únicas en sus respectivas singularidades. Cabárceno. Nacimiento del río Asón. Poblaciones como Comillas, Santillana del Mar, … imposible enumerar todos sus encantos).

Todos esos lugares son muy conocidos y, todos y cada uno de ellos, motivo para visitar Cantabria, sin duda alguna.

Pero yo quiero traer a esta sección un lugar quizás menos conocido, pero no por ello menos digno de ser otro estandarte de esta bella región. EL MONTE BUCIERO.

A sus pies se encuentra la villa marinera de Santoña. Y es un monte con una altura máxima de 400 m sobre el nivel del mar. Yo lo conocí por casualidad, pasando unas vacaciones en Limpias, un bonito pueblo situado junto a Laredo.

Ubicación del lugar

Lo escogí como zona de entreno durante esas vacaciones. Lo ignoraba todo sobre él y simplemente buscaba monte y desnivel. Fue un hallazgo sorprendente. Ya el primer día, un senderista me preguntó por el Faro del Caballo. Evidentemente no tenía idea de que me hablaba. Pero una tercera persona, que pasaba por allí nos sacó de dudas. La curiosidad me pudo y fui a ver de que se trataba. Sólo puedo decir que me dejó sin palabras. Creo que ir a Cantabria y no pasar por la experiencia de conocer el faro, es un pecado.

 

763 escalones jalonan la bajada por el acantilado hasta el pequeño faro. Fueron esculpidos en la roca por los penados del Dueso, prisión que aún sigue abierta, junto a la playa de Berria. Un descenso de 200 m. de desnivel positivo, con tramos de auténtico vértigo y una panorámica impresionante. El faro estuvo operativo de 1.863 a 1.993.  Desde el faro se puede bajar a una plataforma desde la que te puedes lanzar al agua (con mucho cuidadito y mejor cuando está la marea alta, ya que la caída es menor que cuando es baja). No hagáis el loco saltando desde otras zonas, por favor. Hay una cueva que se puede atravesar nadando y pasa por debajo del faro.

Pero el monte encierra muchas más sorpresas.

Si accedes desde Santoña pasas por el fuerte San Martín. Se construyó en el s. XVII y se reformó, para darle su estado actual, en el XIX. Se le utiliza como centro de exposiciones.

Yo hice casi todos mis recorridos desde El Dueso, Desde el inicio de la ruta se puede observar el penal y la playa de Berria. Hacía el tramo asfaltado que pasaba por la Batería del Águila y el faro del Pescador, y, desde allí, me internaba en el monte por la senda.

Uno de los últimos días me topé, sin querer, con las ruinas del pico Atalaya. Un observatorio de ballenas del s. XI. Se conservan parte de los muros, de planta circular. Hay que tener cuidado con el descenso, porque puede ser complicado por lo resbaladizo del terreno.

A pesar de las diferentes rutas que recorrí, dejé tarea pendiente para próximas visitas.

No dejéis de ir a verlo si pasáis por Cantabría.

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