Si algún día me pierdo, que me busquen en Asturias …

Llegué a esa preciosa región hace unos años, para disputar el GTPE y me robó el corazón. Me pasé gran parte del recorrido de ese ULTRA con la boca abierta. Los paisajes te dejan sin aliento. Cuando crees que la capacidad de sorpresa ya ha rebasado todos los límites, tardas muy poco en darte cuenta de tu error.

En esta sección me voy a centrar en rutas y, sobre todo, en las que haya hecho personalmente. De otro modo, en muchos lugares y más en Asturias, necesitaría escribir un libro, posiblemente de varios tomos.

El GTPE sale y llega a Benia de Onís. Cualquiera de sus múltiples recorridos, constituye una ruta digna de no dejar escapar. Cuando yo lo realicé (2 veces en años consecutivos), la distancia máxima era de 55 km con un desnivel positivo de 4500 m. Pero había otras 3 distancias, por lo que es fácil encontrar un recorrido afín a cada condición física. Podréis encontrar los tracks en internet fácilmente.

Gracias a realizar este desafío conocí, entre otros lugares mágicos, la RUTA DEL CARES. Es un desfiladero, por cuyo fondo discurre el río del mismo nombre. Es una visita ineludible, aunque precisamente por eso, está demasiado masificada. En el GTPE hacíamos el tramo comprendido entre la Canal de Culiembro y la Canal de Trea (bajando por Culiembro y ascendiendo por Trea, camino del refugio de Vega de Ario). Con ese tramo de un par de km me bastó para enamorarme perdidamente de ese lugar. Evidentemente volví. La hice entera, ida y vuelta, desde Poncebos a Caín de Baldeón, unos 24 km, en modo entreno de trail y en algo menos de 3 horas. La mayoría de la gente la hace en modo senderista, saliendo por la mañana para comer en el extremo contrario y volver caminando por la tarde o en otro tipo de transporte.

Aunque esta ruta se lleva toda la fama, desde el mismo punto en Poncebos, arranca otra maravillosa ruta, la de Bulnes. IMPRESIONANTE. Ida y vuelta son unos 8 km, pero más dura y técnica que la del CARES. El pueblo es precioso, de cuento. Y queda a los pies del majestuoso PICO URRIELO, más conocido como el NARANJO DE BULNES.

El GTPE, una vez dejado atrás el refugio de Vega de Ario, se encaminaba a los Lagos de Covadonga, los míticos Ercina y Enol. No sé que se puede decir para describir este lugar bucólico en la medida que merece. Creo que todo se queda corto. Y, si hacemos el descenso hasta el Santuario de Covadonga, estaremos pisando la Cuna de la Reconquista. No puede dejar de visitarse por lo imponente que resulta, excavado en la roca.

Ya en ese entorno se impone llegar hasta Cangas de Onís y hacerse la foto de rigor en el puente romano, sobre el río sella.

Para los que no gusten de fuertes desniveles ni de caminos muy rocosos, en la localidad de Puente Nuevo, se encuentra el Camín Encantau. Es una ruta circular de unos 10 km, por senderos poco técnicos y en los que iremos encontrando tallas en madera, de los diferentes seres mitológicos astures. Es muy cómoda de hacer y, como pasa por diferentes aldeas, encontramos bares donde descansar y refrescarnos. Muy recomendable para hacer en familia.

 

Y, por último, de momento y hasta que me pierda de nuevo por allí, recomiendo rutas al borde del mar, que pasen por las exuberantes playas asturianas. La Bayota o Torimbia, son dos de la infinidad de playas que jalonan esa costa cantábrica.

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